Niño humano

Christina Maria Gerber

Niño humano, purifica tu cuerpo de luz.
Sin embargo, querida alma, no te apresures.
Porque si tu cuerpo terrenal aún está completamente lleno de dolor,
¿cómo podría acoger en su interior la luz?

Aunque esta verdad parezca amarga, no cambia nada: es necesario sacar a la luz tu dolor, mirarlo y sanarlo, hasta que todo tu cuerpo quede purificado y pueda convertirse en un recipiente sagrado para la luz pura.

Sé paciente y comprensiva con este camino de sanación; transcurre en olas y vaivenes, y de una manera completamente distinta de como desearías.
Celébrate por cada momento en que experimentes claridad y hónrate por cada paso que te atrevas a dar en dirección a la luz.

Puedes disfrutar de esos momentos completamente a solas para ti,
porque son tus momentos sagrados.
No es necesario compartirlos con el mundo para pedir reconocimiento.
Lo único importante es que te ames a ti misma por ello.

Saludo, Christina Maria Gerber